Taller de trabajo: Más allá de la pulsión de muerte, Eros

La Cátedra Libre “Ernesto Laclau”, en el marco del programa “Puertas Abiertas” como parte de los festejos por los 120 años de la Facultad de Filosofía y Letras, invita al Taller de Trabajo:

Más allá de la pulsión de muerte: Eros

 a cargo de la Dra. Rosaura Martínez Ruíz

 Buenos Aires, 23 de noviembre de 2016

de 17 a 19 hs., Puán 480.

Rosaura Marrosauratínez Ruiz es doctora en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestra en filosofía por The New School for Social Research en Nueva York. Es profesora de Tiempo Completo del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en el área de Filosofía de las Ciencias Sociales.

Tiene varias publicaciones sobre las intersecciones entre el psicoanálisis y la deconstrucción y es autora de los libros “Freud y Derrida: escritura y psique” en Siglo XXI y “Más allá de la pulsión de muerte: Eros” que se encuentra en proceso de edición. Coordina el seminario “Filósofos después de Freud” del que es producto el volumen colectivo “Filósofos después de Freud”.

Es miembro del consejo consultivo del Consorcio de Programas de Teoría Crítica presidido por Judith Butler y del Comité Editorial de la revista “The Undecidable Unconscious: a Journal of Psychoanalysis and Deconstruction”.

 

RESÚMEN

En Más allá del principio del placer (1919), Freud introduce el impulso hacia la muerte o la destrucción como una tendencia inherente de la naturaleza humana y una fuerza insuperable. Sin embargo, para Freud, la naturaleza humana es siempre bipolar; es el espacio en el que la tensión entre fuerzas opuestas se lleva a cabo, y donde ninguna de las fuerzas contrarias nunca puede estar completamente presente. La pulsión de muerte está en silencio y sólo se expresa en relación a la unidad de la vida. Por lo tanto, la existencia humana es una batalla entre rebeldes instintos de vida y los impulsos de destrucción.

Freud y Kant comparten una sospecha común. Para Kant, la naturaleza humana no es pacifista; la paz es una conquista de la voluntad consciente. Sin embargo, la conciencia y su ámbito de aplicación son inherentes a la naturaleza humana. La naturaleza humana es también divalente de Kant. En paz perpetua, Kant postula que la naturaleza malévola de los seres humanos los convierte en seres asociales que actúan inmoralmente y buscan el mal. Al mismo tiempo, los seres humanos están dispuestos (por Dios) de la razón, lo que les lleva a buscar la paz perpetua.

Este espíritu pacifista es también el llamado imperativo de Derrida para ir más allá del más allá. Es decir, si sabemos que la lucha contra la violencia que se ha perdido de antemano, el mal debe ser resistido. Pero la resistencia que Derrida habla no es el de Herman Melville “Bartleby”, es decir, no se podría traducir como “Sé que ese es el caso, pero preferiría no hacerlo.” Resistencia de Derrida es pro-activa, en el sentido de promover el activismo político, la condena, y una toma de posición.

Mientras que la erradicación de los conflictos es una tarea imposible, debemos pensar en una economía de la violencia. La resistencia pro-activa de los pacifistas debe calcularse como una fuerza para contrarrestar la destrucción. Por lo tanto, asumir que la conciliación de las diferencias es quimérica no puede dar lugar a una aceptación pasiva de “guerra”, sino a una ética de la vigilancia en el que la humanidad es siempre consciente de la recriminación y la condena de toda práctica que fomenta la violencia, la discriminación, o que es una invitación al odio.

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